Revista de Salud Ocular Comunitaria. Publicado 18 octubre 2017.

EDITORIAL: Número de Cataratas

DR. JUAN F. BATLLE Presidente de VISIÓN 2020 Latinoamérica (2012 a 2016), Agencia Internacional para la Prevención de Ceguera, IAPB
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Muchos países de América Latina han pasado por lo que considero “La Era del Renacimiento en la Cirugía de Cataratas”. Esto se debe en gran parte a la influencia positiva que ha tenido el programa de VISIÓN 2020 a través de sus declaraciones firmadas por todos los gobiernos de América Latina (con raras excepciones), y también por las políticas y planes nacionales que se han implementado con mucho éxito en casi todos los países.

Por medio de estadísticas confiables y propias, como las obtenidas por las encuestas RAAB (Rapid Assessment of Avoidable Blindness) y RACCS (Rapid Assessment of Cataract Surgical Services) que sirven, para evaluar la efectividad de los programas de cirugías masivas. Esto ha sido posible gracias a varias estrategias nacionales como las implementadas en Paraguay con campamentos de detección de cataratas y su referencia oportuna a los centros asistenciales de la Fundación Visión. También están los proyectos de la FOSCAL en Colombia donde unidades con quirófanos móviles llegan a los lugares más remotos de Santander, o de la embarcación Mercy Ship que navega el Amazonas del Perú para llevar cirugía de cataratas a los nativos que nunca tendrían acceso a un quirófano. En Perú también existe la Fundación Divino Niño y la Fundación Paracas que realiza tamizajes en el interior del país para detectar cataratas y realizar cirugías masivas en todo el altiplano y las zonas más remotas del país.

La historia se repite por centros que han sabido hacer más eficiente la cirugía de catarata para llevarle estos servicios quirúrgicos a los más pobres como es el caso de la Clínica Oftalmológica del Caribe en Barranquilla o los programas de Visualiza en Guatemala, o los centros oftalmológicos de Montemorelos en México.

En algunos países, el progreso de los servicios de salud ha permitido alcanzar la meta ulterior de la salud universal, que es el objetivo principal del programa de VISIÓN 2020 con el “GAP” (Global Action Plan) o Plan de Acción Global. La intención del GAP es romper las barreras que por costumbres, por historia, por políticas mal aplicadas, o por simple displicencia, nos llevaron a acumular en los años 80 una prevalencia de ceguera por catarata muy elevada en casi todos nuestros países. Por este motivo la meta inmediata fue la de declarar la catarata como el enemigo número uno de la salud visual y así se lanzó la campaña SightFirst de los Leones Internacionales y los proyectos de cirugía masiva de los Rotarios y Clubes 20-30. La ayuda internacional de ORBIS fortaleciendo los proyectos de Prevención de Ceguera en casi todos los países centroamericanos y muchos de América del Sur, como el Proyecto HOPE en Pernambuco, Brasil, que rinde servicios masivos a las clases necesitadas.

De esto se trata la lucha por la prevención de la ceguera en América Latina. Es una lucha campal para lograr cerrar la más amplia brecha que separa a los que tienen de los que no tienen nada. Ha sido una lucha que ha llegado a los más altos estamentos políticos y que explica por qué surgieron líderes políticos de izquierda que levantaron el clamor de los más necesitados y en algunos casos lanzaron revoluciones que terminaron traicionando la misma esencia de la revolución, ya que en vez de sacar a los pobres de la pobreza, hicieron de la pobreza el símbolo nacional y llevaron a todos a la quiebra. Esta no es la meta del programa VISIÓN 2020 y al contrario, se quiere a través de sus programas fortalecer a aquellos que se han empeñado en hacer bien las cosas y premiar a los médicos y personal profesional que se dedica de manera enfocada e intensa a detectar y curar la ceguera evitable.

La educación de los médicos oftalmólogos, el acceso a internet, las redes sociales y profesionales, los centros y hospitales donde los residentes realizan su formación, y los libros de texto digitales, webinars, y congresos de la Academia Americana de Oftalmología – AAO y de la Asociación Panamericana de Oftalmología – PAAO, han permitido que los jóvenes que hoy día se forman como médicos oftalmólogos, tengan la posibilidad de alcanzar de un calibre muy superior al de hace treinta años. El International Council of Ophthalmology se ha convertido en la entidad que supervisa, realiza la homologación de los títulos oftalmológicos y administra en 16 idiomas la educación oftalmológica en casi todos los países del hemisferio. Muchas organizaciones no gubernamentales tales como la CBM, Orbis, Helen Keller International, SEE International, World Vision, Prevent Blindness, y muchas otras nacionales e internacionales también se han esmerado en superar la calidad del servicio oftalmológico en América Latina.

Actualmente, existen países con tasas de cirugía de catarata que superan las 5,000 operaciones de habitantes por millón por año. Los mejores ejemplos son Argentina, Uruguay, Cuba, y algunas regiones de Colombia y México. Esto demuestra un cambio en la actitud de los médicos cirujanos y de los centros asistenciales que están dispuestos a facilitar la cirugía masiva de la catarata, en su gran mayoría con metas altruistas y un alto sentido de responsabilidad social y de compromiso con sus ciudadanos, sin importar la condición social o económica del individuo. Aplaudimos y felicitamos el compromiso de estos profesionales de la salud y les damos el más irrestricto apoyo a sus planes y proyectos, ya que de eso se trata la lucha contra la ceguera. Debemos enfocarnos en organizar programas de impacto social que favorezcan a los más necesitados, que aprovechen la tecnología apropiada para garantizar unos resultados quirúrgicos óptimos, y que se manejen con modernos criterios de gerencia y administración de recursos.

En la mayoría de los países latinoamericanos, los servicios asistenciales de la oftalmología están concentrados en las grandes ciudades y por ende las más altas tasas de ceguera están en el interior (zona rural). Por este motivo las estrategias de prevención deben contemplar la implementación de sistemas de salud basados en la famosa pirámide de atención primaria, la base llegaría a la mayor parte de la población atendiendo los errores refractivos junto a las medidas preventivas de higiene e inmunización, para luego referir a la cúpula de la pirámide donde están los centros secundarios y terciarios, los casos más especializados y complejos tales como la retinopatía diabética, ROP, Glaucoma y por supuesto las cataratas.

La experiencia Latinoamericana ya es motivo de elogio en los círculos de la IAPB y el éxito de nuestros programas hoy día se comenta en los países del Oriente donde todavía los problemas de ceguera son inmensos, como en el caso de China que tiene más de 8 millones de ciegos por cataratas. Debemos continuar con nuestra lucha y a medida que caen las barreras, surgen nuevos retos como: los errores refractivos, el glaucoma, la retinopatía diabética, y la degeneración macular. La lucha no se acaba porque los resultados y la meta que deseamos alcanzar valen la pena.