Salud Ocular Comunitaria Vol 4 No 7 2009 pp1-2
EDITORIAL
Responsabilidad social y VISIÓN 2020 en Latinoamérica
José Enrique Montjoy Patroni
Comité Nacional de Prevención de la Ceguera,
Instituto Nacional de Oftalmología, Subcomité de
Defectos Refractivos de VISIÓN 2020 Latinoamérica,
Lima, Perú.
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Iniciamos el presente siglo con la preocupación por el impacto del cambio climático a nivel mundial y sus repercusiones en el desarrollo y la reducción de la pobreza en Latinoamérica. Se estima un incremento de la población amenazada en su seguridad alimentaria, así como una menor disponibilidad de agua para consumo humano, agrícola e hidroeléctrico, entre otros.
Así mismo, la crisis económica afectará en el corto plazo a nuestra región, teniendo los gobiernos que realizar fuertes ajustes económicos, acompañados del fortalecimiento de los programas de asistencia a la población de escasos recursos, a fin de mitigar sus efectos.
Ambos escenarios enmarcarán nuestras actividades de prevención de la ceguera en los próximos años y habrá que hilar fino al momento de establecer nuestros planes y metas bajo las presentes circunstancias.
¿Cómo se llegó a ésta situación? Es materia de muchos debates a nivel internacional, lo cierto es que el accionar de las empresas, organizaciones y hasta los individuos, en su empeño por generar riqueza y transformar su entorno, muchas veces no miden las consecuencias que pueden provocar en la comunidad en su conjunto.
Hoy en día el tema de la Responsabilidad Social – forma de gestión caracterizada por la relación ética y transparente de una organización o individuo con su comunidad – cobra una mayor relevancia ante la realidad en que vivimos. Es imperativo que las organizaciones en general establezcan sus objetivos y metas compatibles con el desarrollo sustentable de la población, respetando su diversidad cultural y promoviendo la reducción de las desigualdades en sus ámbitos de influencia.
Un ejemplo del desarrollo de este concepto lo inició hace más de tres décadas el Dr. Govindappa Venkantaswamy, conocido mundialmente como “Dr. V”, quien creó a partir de un establecimiento de salud con 11 camas en la India, un sistema del cuidado de la salud ocular sustentable económicamente, y que a su vez brindara una solución a las principales causas de ceguera en su comunidad, que atravesaba por profundas desigualdades socioeconómicas. Con una visión futurista, supo articular los principios de gerenciamiento de un negocio, aprendidos de la mundialmente conocida empresa expendedora de hamburguesas McDonald’s – contención de costos, productividad, eficiencia, formación profesional y control de calidad, entre otros – a la recuperación visual de una población considerada entre la más pobres del planeta, progresando económicamente e implementando nuevas técnicas de abordaje médico-quirúrgicos que son referentes a nivel mundial. Además, propició la difusión de su sistema de atención ocular en su país y en más de 80 naciones alrededor del mundo.
En Latinoamérica, la iniciativa VISIÓN 2020 viene desarrollando sus planes de atención en salud ocular, tomando en cuenta los principios de la responsabilidad social, aunado a la experiencia obtenida en países como la India. En base a las características socioculturales y económicas propias de cada comunidad, se elaboran y ejecutan planes de acción concertados, costo-efectivos, de alto volumen y calidad; que son llevados a cabo por organizaciones no gubernamentales y programas apoyados con fondos gubernamentales.
El resultado es un movimiento continental a favor de la lucha contra la ceguera, que involucra a 18 países con Comités de VISIÓN 2020 que apoyan y monitorizan el desarrollo de actividades locales y de 13 planes nacionales, con cursos permanentes de actualización en salud ocular comunitaria en cada uno de los países de la región y un boletín que difunde las experiencias exitosas en nuestros países. Nuestros indicadores evidencian un incremento paulatino de las tasas de cirugías de catarata, mayor provisión de anteojos a niños con defectos refractivos clínicamente significativos y un amplio compromiso de oftalmólogos, pediatras, neonatólogos y enfermeras, entre otros, con la retinopatía de la prematuridad. Así mismo, se aprecia un aumento de la participación de los gobiernos en proveer de fondos y asegurar la sostenibilidad de esta cruzada por disminuir la ceguera prevenible en nuestra región.
Todos estos logros son producto de un enorme esfuerzo organizacional, acompañado de una vocación de servicio hacia la comunidad. A pesar de las dificultades inherentes a la implementación en nuestros planes de salud ocular en zonas con diversidad geográfica y cultural, la calidad de atención es un elemento clave en nuestras intervenciones, que requiere de una evaluación y mejora contínua por parte del equipo de salud ocular. Así mismo, se pone mucho celo en la recuperación visual postcirugía de catarata, evitando que los resultados adversos deterioren la credibilidad de los servicios oftalmológicos ante la comunidad. Los programas de educación médica continua mantienen un estándar de profesionales y técnicos acorde con el nivel de complejidad de los servicios de salud ocular. Las expectativas del paciente hacia el servicio son tomadas en cuenta, disipando sus temores y brindándole el tiempo necesario para responder a sus interrogantes, a fin de establecer un clima de confianza que favorezca la recuperación de su salud ocular.
En los diversos artículos de ésta edición, encontrarán con mayor detalle y acompañados de ejemplos, los distintos conceptos vertidos en el presente editorial. Espero que su lectura los ayude a mejorar su abordaje y los oriente en la solución de los problemas de salud ocular en sus respectivas comunidades.

